Identifica el tipo de alga, recupera el agua paso a paso y evita que el problema reaparezca con una rutina sencilla de análisis, limpieza y filtración.

Las algas en la piscina aparecen cuando la desinfección, el pH, la circulación o la filtración dejan de funcionar correctamente. Para eliminarlas no basta con añadir antialgas: primero hay que comprobar el agua, desprender la suciedad de las superficies, aplicar el tratamiento adecuado y filtrar los restos. Seguir este orden permite recuperar la piscina con menos producto y reduce el riesgo de que el problema reaparezca.
Antes de empezar, identifica el tipo de alga y revisa el equipo. Utiliza productos compatibles con el revestimiento, el desinfectante y el filtro de tu piscina, respetando siempre las dosis y los tiempos de espera indicados en la etiqueta.
Las algas proliferan cuando hay poco desinfectante activo, el pH de la piscina está fuera del intervalo recomendado o el agua no circula durante el tiempo suficiente. El calor, las tormentas, un uso intensivo y la acumulación de hojas o materia orgánica también aumentan el consumo de desinfectante.
El brote puede comenzar en esquinas, escalones, juntas, detrás de la escalera o alrededor de los focos. Estas zonas reciben menos circulación y suelen quedar fuera de la limpieza habitual. Un filtro sucio, una bomba con poco caudal o un clorador salino mal ajustado pueden agravar el problema.
El agua verde de la piscina, las paredes resbaladizas y los depósitos que se desprenden al cepillar suelen indicar algas. En cambio, una coloración verde o marrón que aparece justo después de añadir cloro también puede estar relacionada con metales disueltos. Si no hay superficies viscosas ni restos que se levanten al cepillar, analiza el agua antes de repetir el tratamiento.
El aspecto y la ubicación del brote ayudan a elegir la intensidad de la limpieza. Las variedades más habituales son las siguientes:
| Tipo | Aspecto habitual | Dónde aparece | Resistencia |
|---|---|---|---|
| Verdes | Agua turbia o capa verdosa | Paredes, fondo y agua | Moderada |
| Amarillas o mostaza | Polvo amarillo o marrón claro | Zonas de sombra | Alta |
| Negras | Puntos oscuros compactos | Juntas y superficies porosas | Muy alta |
Son las más frecuentes y pueden enturbiar el agua en poco tiempo. Se desprenden con relativa facilidad al cepillar, pero es necesario aspirar o filtrar los restos para que el agua vuelva a quedar transparente.
Parecen arena fina, polen o polvo adherido y suelen concentrarse en áreas con sombra. Para evitar que vuelvan, limpia también escaleras, focos, juguetes, cubiertas y material de baño que haya estado en contacto con el agua.
Forman puntos compactos, sobre todo en juntas y revestimientos porosos. Exigen un cepillado cuidadoso con una herramienta compatible con la superficie. Si las manchas no se desprenden o cambian de aspecto, confirma que sean algas antes de aumentar la dosis de producto.
Si necesitas saber cómo eliminar algas de la piscina, el orden es importante: equilibrar el agua, cepillar, desinfectar, filtrar y retirar los residuos. Saltarse la limpieza física puede dejar parte del brote adherido y protegido frente al tratamiento.
Mide el pH y ajústalo al intervalo indicado para el desinfectante que utilices. Como referencia habitual en piscinas tratadas con cloro, suele mantenerse entre 7,2 y 7,6, aunque debes seguir las indicaciones de tu producto. Comprueba también el cloro libre y, si tienes clorador salino, revisa la producción, la célula y el nivel de sal.
Antes de dosificar, vacía los cestos, comprueba que las boquillas impulsan agua y observa la presión del filtro. Si el caudal es bajo, corrige primero la obstrucción o limpia el sistema.
El antialgas para piscina puede complementar el proceso, pero no sustituye el ajuste del pH, una desinfección eficaz ni el cepillado.
No añadas otra dosis de forma automática. Comprueba de nuevo el pH y el desinfectante libre, revisa el caudal y confirma que el filtro esté trabajando correctamente. Aunque las algas ya estén inactivas, el agua puede seguir turbia mientras quedan partículas muertas en suspensión.
Un clarificante o floculante puede ayudar a retirar esas partículas, pero debe ser compatible con el tipo de filtro. Algunos productos no son apropiados para filtros de cartucho y requieren una forma concreta de aspiración o vaciado. Consulta la etiqueta antes de utilizarlos.
Los fallos más habituales son tratar con el pH desajustado, no cepillar las superficies, filtrar durante poco tiempo, dejar el filtro saturado o ignorar las zonas con mala circulación. También pueden reaparecer algas si quedan contaminados los accesorios o el material de baño.
La forma más eficaz de cómo evitar las algas en la piscina es mantener una rutina constante. Comprueba cada semana el pH y el nivel de desinfectante, y aumenta la frecuencia después de tormentas, olas de calor o jornadas con muchos bañistas. Ajusta las horas de filtración de la piscina al volumen del vaso, la temperatura y el uso real.
Retira hojas e insectos, vacía los cestos y limpia el filtro cuando sea necesario. Cepilla periódicamente escalones, esquinas y juntas, aunque el agua parezca transparente. Si utilizas electrólisis salina, revisa la célula y adapta la producción a la demanda de la piscina.
Un antialgas preventivo puede resultar útil si el fabricante lo recomienda, pero no compensa una desinfección insuficiente o una filtración deficiente. Analizar antes de dosificar evita tratamientos innecesarios y ayuda a mantener el agua estable con un menor consumo de producto.
Si no consigues eliminar las algas en la piscina o dudas sobre la compatibilidad del tratamiento, en CholloPiscinas podemos ayudarte a elegir productos de análisis, desinfectantes, antialgas, cepillos y equipos de limpieza adecuados para tu instalación.
No es recomendable. Las algas indican que la desinfección o la filtración no están funcionando correctamente y pueden coexistir con otros microorganismos. Además, las superficies resbaladizas aumentan el riesgo de caída. Espera hasta recuperar la transparencia, comprobar los parámetros y cumplir el tiempo de seguridad del tratamiento.
Depende de la intensidad del brote y del rendimiento del filtro. La desinfección puede actuar antes de que el agua quede transparente, ya que después es necesario retirar las algas muertas. Respeta el tiempo indicado por el fabricante, mantén la filtración y analiza de nuevo el agua antes del baño.
Normalmente no. Es necesario ajustar el pH, asegurar una desinfección eficaz, cepillar las superficies, filtrar y retirar los residuos. El antialgas funciona como complemento y solo debe utilizarse cuando sea compatible con el sistema de tratamiento.
Puede existir un pH elevado, poca circulación, un filtro saturado o zonas que no se han cepillado. También pueden quedar microorganismos en escaleras, focos, cubiertas, juguetes o material de baño. Conviene comprobar el cloro libre y no basarse únicamente en el cloro total.
No. El clorador salino debe estar bien dimensionado, limpio y ajustado. El calor, el uso intensivo, un pH incorrecto, una célula con cal o pocas horas de filtración pueden reducir la desinfección y favorecer la aparición de algas.
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