CholloPiscinas Logo
ShopBlogForumCalculatorsLogin
  • 🇪🇸Español
  • 🇬🇧English
  • 🇫🇷Français
  • 🇮🇹Italiano
  • 🇵🇹Português
HomeShopBlogForumCalculatorsLogin
🇪🇸es🇬🇧en🇫🇷fr🇮🇹it🇵🇹pt
CholloPiscinas Logo
Privacy PolicyTerms and ConditionsLegal Notice

Newsletter

Get offers and pool care tips.

Contact

+34 614 90 60 83

info@chollopiscinas.com

© 2026 CholloPiscinas. All rights reserved

Build your e-commerce site with network-88

Problemas Y Soluciones

Averías en la piscina: cómo detectar los fallos más comunes y qué hacer para solucionarlos

Descubre cómo identificar las averías en la piscina más habituales, revisar bomba, filtro, fugas, clorador salino o robot limpiafondos y decidir con criterio si necesitas un recambio o una reparación.

by CholloPiscinas19 min readUpdated on September 3, 2026
Averías en la piscina: cómo detectar los fallos más comunes y qué hacer para solucionarlos

Las averías en la piscina rara vez aparecen de un día para otro. Lo normal es que empiecen con señales concretas: menos caudal en las boquillas, un ruido distinto en la bomba, agua que pierde claridad, presión anormal en el filtro o un equipo que funciona, pero peor que antes. Detectar esos cambios a tiempo te ayuda a evitar daños mayores, ahorrar tiempo y decidir con más seguridad si basta una revisión básica, un recambio compatible o una reparación piscina más a fondo.

La buena noticia es que muchos fallos pueden localizarse con una comprobación ordenada, sin desmontar media instalación ni complicarse. Si entiendes qué síntoma estás viendo, qué causa suele haber detrás y cuál es el siguiente paso lógico, es mucho más fácil evitar compras innecesarias y resolver el problema antes de que afecte a otros equipos.

En esta guía repasamos las averías comunes en piscinas, desde problemas de filtración y circulación hasta fugas, fallos en la bomba piscina, errores en el clorador salino o incidencias con el robot limpiafondos. La idea es ayudarte a revisar con calma, detectar lo básico primero y saber cuándo tiene sentido cambiar una pieza concreta y cuándo conviene pedir asesoramiento experto para no ir a ciegas.

Cómo identificar una avería en la piscina antes de que vaya a más

Señales visibles en el agua y en el equipo

Antes de pensar en piezas o reparaciones, conviene fijarse en los síntomas que más se repiten. Los más claros suelen ser ruidos extraños en la bomba o en el filtro, pérdida de caudal en las boquillas de impulsión, agua turbia sin una causa obvia, fugas visibles en conexiones o en el suelo de la sala técnica, presión demasiado alta o demasiado baja en el manómetro, o equipos que directamente no arrancan.

También hay señales más discretas que conviene tomar en serio: la bomba tarda más en cebar, se ven burbujas persistentes bajo la tapa transparente del prefiltro, el limpiafondos manual aspira peor, el robot deja zonas sin limpiar, el clorador lanza avisos repetidos o la piscina necesita más correcciones químicas que antes para mantenerse estable. Son síntomas habituales cuando algo empieza a fallar, aunque el sistema todavía siga funcionando.

Eso sí, no todo síntoma significa avería real. A veces el problema está en algo sencillo: la cesta del skimmer está llena, el prefiltro está sucio, el nivel de agua está por debajo de lo necesario, una válvula ha quedado medio cerrada o el filtro pide lavado. Por eso, antes de desmontar o comprar nada, lo más útil es observar, revisar el circuito en orden y descartar primero lo básico.

Cuándo un síntoma sí indica reparación piscina

Un fallo empieza a apuntar a una avería cuando se repite, empeora o ya afecta al funcionamiento general de la piscina. Si la bomba se para sola, la presión sube con frecuencia, hay goteo continuo, el agua pierde nivel de forma constante, el clorador no produce aunque haya buen caudal o el robot deja de moverse con normalidad, conviene revisar cuanto antes.

Actuar a tiempo evita que una incidencia pequeña termine arrastrando al resto del sistema. Una fuga puede meter aire en la aspiración y dificultar el cebado de la bomba. Un filtro saturado obliga a trabajar forzado a la bomba y reduce la calidad del agua. Un problema de circulación perjudica también al clorador salino, al sistema hidráulico y al tiempo que dedicas al mantenimiento. Muchas averías en la piscina se complican precisamente por no atender a ese primer síntoma que parecía menor.

Antes de tocar nada, merece la pena hacer una revisión visual completa del cuarto técnico y del vaso. Busca humedad, charcos, restos blanquecinos en racores, tapas mal cerradas, suciedad acumulada, cableado deteriorado o vibraciones poco habituales. En el agua, observa la claridad, el movimiento superficial, la aspiración del skimmer y la fuerza de retorno en las boquillas. Esa primera foto general suele ayudarte mucho a acotar el origen del problema.

Cuando una piscina “funciona, pero no como siempre”, normalmente ya te está avisando de que algo necesita revisión.

Averías comunes en piscinas: los fallos que más se repiten

Fallos mecánicos, hidráulicos y eléctricos

Entre las averías comunes en piscinas hay varios fallos que se repiten temporada tras temporada. Los más habituales son la bomba que no aspira o pierde fuerza, la bomba que hace ruido, el filtro con presión anormal, las fugas en uniones y tuberías, el clorador salino con errores de caudal o producción, y el robot limpiafondos que no avanza bien, gira mal o no sube paredes.

Cada una de estas incidencias afecta directamente al día a día. Si la bomba no mueve suficiente agua, baja la filtración y el agua se ensucia antes. Si el filtro trabaja fuera de rango, cae el rendimiento y se complica el mantenimiento. Si hay una fuga, además de perder agua, puede entrar aire y desestabilizar el circuito. Y si el robot falla, la suciedad se acumula y vuelves a depender del mantenimiento manual con más frecuencia.

Detrás de estos fallos suele haber causas bastante reconocibles: desgaste por uso, mantenimiento insuficiente, aire en el circuito, obstrucciones, juntas deterioradas, medio filtrante saturado, fallo eléctrico, sensores sucios o configuraciones poco adecuadas. Lo importante es no pensar solo en la avería final, sino en el síntoma inicial que la ha ido anunciando.

Qué averías son más habituales según la temporada

La época del año también cambia el tipo de problemas que más aparecen. Al inicio de temporada son frecuentes las juntas resecas, bombas agarrotadas tras meses paradas, focos con condensación, robots con cepillos gastados o cloradores con la célula incrustada. En verano se multiplican las obstrucciones, los filtros saturados, las cestas llenas y los fallos derivados del uso intensivo.

Al final de la temporada suelen verse pérdidas de rendimiento más sutiles: una bomba que sigue trabajando pero suena más, un manómetro que ya no marca bien, una válvula selectora menos precisa, una tapa que sella peor o conexiones que empiezan a gotear. Revisar estos detalles antes del cierre o en la puesta a punto del siguiente arranque ahorra bastante tiempo y evita sorpresas cuando más necesitas la piscina.

La idea clave es simple: muchos fallos no empiezan como una avería grave, sino como pequeños cambios en el comportamiento del equipo. Cuanto antes los detectes, más fácil será resolverlos con una intervención pequeña y bien dirigida.

Bomba piscina: cómo detectar fallos y cuándo preocuparse

Por qué la bomba de la piscina hace ruido

La bomba piscina es uno de los equipos que mejor avisa cuando algo no va bien. Si no arranca, se para sola, pierde fuerza, gotea, se calienta demasiado o hace saltar una protección eléctrica, conviene revisar cuanto antes. Una de las dudas más habituales es por qué la bomba de la piscina hace ruido aunque aparentemente siga funcionando.

Ese ruido puede tener varias causas concretas. Una muy común es la entrada de aire por una tapa mal cerrada, una junta reseca o una unión que ya no sella bien. También puede deberse a rodamientos desgastados, que suelen generar un sonido más metálico o constante. Otra posibilidad es que el impulsor esté parcialmente obstruido por hojas, fibras o pequeños residuos que dificultan el paso del agua.

También puede haber cavitación, es decir, falta de aporte de agua en aspiración, algo que ocurre con nivel bajo, cestas obstruidas, válvulas mal posicionadas o restricciones en la tubería. Incluso una base mal fijada o una vibración del conjunto puede hacer que un ruido pequeño se vuelva muy evidente. Por eso, más que quedarse en que “hace ruido”, conviene fijarse en si el sonido aparece al arrancar, si va acompañado de burbujas, si baja el caudal o si el cuerpo de la bomba vibra más de la cuenta.

Síntomas de desgaste frente a falta de mantenimiento

Para revisar la bomba con criterio, empieza siempre por lo más simple. Comprueba el nivel del agua, limpia las cestas de skimmer y el prefiltro, revisa que las válvulas estén abiertas, mira si bajo la tapa del prefiltro aparecen burbujas de forma continua y observa si el retorno en boquillas tiene la fuerza habitual. Después, compara la presión del filtro con su funcionamiento normal.

En muchos casos, el problema no es una avería grave sino una falta de mantenimiento. Un prefiltro lleno, una cesta deformada, una junta seca, una tapa mal asentada o un racor ligeramente flojo pueden hacer que la bomba aspire mal o pierda cebado. En cambio, cuando hay olor a quemado, disparos eléctricos repetidos, sobrecalentamiento, goteo por el cierre mecánico o un ruido interno claro de motor, ya es más probable que exista desgaste real y convenga una revisión más técnica.

Diferenciar ambas situaciones es importante para no cambiar piezas sin necesidad. Si después de limpiar, purgar y revisar juntas la bomba recupera rendimiento, seguramente el origen era un problema básico de mantenimiento. Si el síntoma sigue igual o va a peor, no conviene forzarla durante días. En ese punto, lo razonable es valorar una reparación piscina bien enfocada o, si el equipo ya está muy castigado, estudiar la sustitución.

Recambios habituales en una bomba de piscina

En una bomba, varios recambios resuelven incidencias frecuentes sin tener que cambiar el equipo entero. Los más comunes son la junta de la tapa, la tapa del prefiltro, la cesta, racores, uniones y otros elementos plásticos o de estanqueidad que con el tiempo se deterioran por uso, presión y exposición.

Si el fallo está localizado en una pequeña fuga exterior, una tapa dañada o una pieza visible deteriorada, el recambio puntual suele ser la opción más lógica. En cambio, si el motor está comprometido, el eje tiene holgura, la bomba se protege continuamente o el ruido interno apunta a rodamientos o cierre mecánico dañados, lo más sensato es revisar a fondo si la reparación compensa.

Para acertar, evita comprar piezas “por parecido”. Verifica marca, modelo y referencia exacta, porque bombas muy similares pueden montar componentes distintos. Si tienes dudas con la compatibilidad, una consulta previa suele ahorrarte tiempo, devoluciones y compras innecesarias.

Problemas de filtración y circulación: cuando el agua no se mantiene limpia

Cómo interpretar la presión del filtro

Cuando el agua no se mantiene clara, no siempre el origen está en el tratamiento químico. Muy a menudo el problema está en la circulación. Si el agua se enturbia, quedan partículas en suspensión, aparecen zonas sin movimiento o el fondo se ensucia demasiado rápido, toca revisar cómo están trabajando bomba y filtro.

El manómetro del filtro ofrece pistas muy útiles. Una presión alta suele indicar suciedad acumulada, necesidad de lavado o medio filtrante saturado. También puede influir una válvula selectora que no trabaja bien o un retorno parcialmente obstruido. En cambio, una presión baja suele apuntar a problemas de aspiración, entrada de aire, falta de cebado o alguna obstrucción antes de la bomba.

También conviene tener en cuenta que el propio manómetro puede fallar. Si marca siempre igual, responde con retraso o da valores poco creíbles respecto al caudal real, es posible que el problema esté en el indicador. Por eso es útil cruzar la lectura con otros datos: sonido de la bomba, limpieza del prefiltro, fuerza en boquillas y estado general del agua.

Obstrucciones habituales en skimmer, prefiltro y tuberías

Los skimmers, las boquillas, las tuberías y las válvulas pueden provocar síntomas que se confunden con una avería mayor. Una compuerta del skimmer atascada, una cesta deformada, residuos en la línea de aspiración o una boquilla con salida pobre pueden hacer pensar que han fallado bomba o filtro, cuando en realidad el origen está en una obstrucción localizada.

Para no perder tiempo, conviene revisar el circuito en orden. Primero, comprueba que el agua entra bien por skimmers y sumidero. Después, revisa que el prefiltro esté limpio y sin roturas. Luego observa si la bomba mantiene el cebado y si el filtro trabaja en un rango razonable. Por último, confirma que el retorno sale con una fuerza parecida por todas las boquillas.

Cuando todo falla a la vez, suele haber un problema general de aspiración o de bomba. Si el filtro tiene presión alta pero la bomba parece estable, suele apuntar a suciedad o saturación en el medio filtrante. Si hay presión baja, burbujas y poco caudal, piensa antes en entrada de aire u obstrucción en aspiración. Esta lógica simple suele ayudar mucho a localizar el origen del fallo sin desmontar más de la cuenta.

Fugas, pérdidas de agua y otros problemas estructurales o hidráulicos

Cómo detectar una fuga sin herramientas complejas

No toda bajada de nivel significa avería. Con calor, viento o uso frecuente es normal perder algo de agua por evaporación. Pero si el descenso es continuo, hay que rellenar demasiado a menudo o aparecen zonas húmedas cerca del equipo, conviene pensar en una fuga de agua real.

Sin herramientas complejas ya puedes hacer una revisión bastante útil. Observa si el nivel baja incluso sin bañistas o con la piscina tapada. Revisa alrededor de bomba, filtro, válvulas y tuberías visibles. Busca goteos lentos, marcas de cal, suelo húmedo, tierra mojada o pequeñas acumulaciones de agua en la sala técnica. También fíjate si hay burbujas persistentes en la tapa del prefiltro, porque una fuga en aspiración puede no sacar agua fuera, pero sí meter aire dentro.

Otra pista útil es comparar la pérdida con la filtración en marcha y con el sistema parado. Si baja más cuando la bomba funciona, es probable que la fuga esté en una conexión presurizada o en algún punto del circuito técnico. Si desciende aun con todo parado, puede estar en el vaso, el skimmer, la iluminación o alguna línea que pierde por gravedad.

Puntos críticos donde más suelen aparecer pérdidas

Las fugas suelen concentrarse en puntos muy concretos: racores, uniones de la bomba, tapa del prefiltro, juntas del filtro, válvula selectora, tuberías visibles, conexiones del limpiafondos, cuerpo del skimmer o zonas cercanas a los focos. Son áreas sometidas a presión, vibración y desgaste de juntas.

Dejar una fuga sin resolver no solo aumenta el consumo de agua. También puede empeorar el cebado de la bomba, reducir la eficacia de la filtración y generar humedad continua en la sala técnica o en el terreno. En algunos casos, una pequeña entrada de aire es la que termina explicando un funcionamiento irregular de todo el sistema.

Hay reparaciones sencillas, como cambiar una junta, reapretar una unión o sustituir un racor deteriorado. Pero si la fuga no se localiza bien, afecta a una tubería enterrada, involucra un foco o exige manipulación estructural, lo prudente es no seguir probando al azar. En ese punto, una reparación piscina bien diagnosticada evita gastar más y reduce el riesgo de agravar el problema.

Clorador salino, iluminación y robot limpiafondos: averías que también afectan al día a día

Señales de fallo en un clorador salino

Además de bomba y filtro, hay equipos que influyen mucho en la comodidad diaria. En el clorador salino, los fallos más habituales son la producción insuficiente, los avisos de sal o caudal, lecturas erróneas o una célula con incrustaciones. A veces el agua pierde capacidad de desinfección y parece un problema químico, cuando en realidad el origen está en el equipo.

Cuando la célula está sucia o el caudal es insuficiente, el clorador puede reducir su producción o lanzar alarmas repetidas. También pueden influir conexiones deterioradas, sensores que leen mal o una configuración inadecuada para el volumen de agua y el uso de la piscina. Antes de dar por hecho un fallo grave, conviene revisar limpieza de la célula, flujo de agua y parámetros básicos del equipo.

Un clorador que no trabaja bien no solo afecta al nivel de desinfección. También hace más incómodo el mantenimiento, favorece episodios de agua turbia y obliga a corregir más el agua de lo habitual. Por eso merece la pena incluirlo siempre en cualquier revisión de averías en la piscina.

Cuándo revisar recambios del robot limpiafondos

En la iluminación de piscina, los problemas más frecuentes son focos que no encienden, parpadeos, transformadores con fallo o entrada de agua en el conjunto. Aunque parezca un elemento secundario, una luz defectuosa puede indicar un problema eléctrico o de estanqueidad que conviene revisar con especial cuidado y siempre con seguridad.

En el robot limpiafondos, lo habitual es encontrar pérdida de tracción, cable enredado, filtros saturados, cepillos gastados, orugas desgastadas o fallo en la fuente de alimentación. Si el robot ya no avanza igual, se para, no sube paredes o deja zonas sin limpiar, no siempre significa una avería grave: muchas veces necesita limpieza, mantenimiento o cambio de piezas de desgaste.

Revisar recambios del robot tiene sentido cuando el equipo sigue respondiendo pero ha perdido eficacia. Cepillos, filtros, orugas, tapas o componentes de uso intensivo pueden devolverle buen rendimiento sin sustituir el robot completo. Igual que con la bomba o el clorador, lo importante es identificar primero el síntoma real y buscar la pieza compatible.

Mantenimiento correctivo paso a paso: qué revisar antes de comprar recambios o pedir una reparación

Checklist rápida de diagnóstico en casa

Cuando aparece un fallo, seguir un orden lógico evita errores. Antes de comprar piezas o pensar en una reparación piscina, puedes hacer esta revisión básica:

  1. Comprueba la alimentación eléctrica y que no haya protecciones disparadas.
  2. Revisa el nivel de agua para asegurar una aspiración correcta.
  3. Vacía cestas y prefiltros de skimmers y bomba.
  4. Confirma la posición de las válvulas y que no haya pasos cerrados por error.
  5. Mira la presión del filtro y compárala con el funcionamiento habitual.
  6. Inspecciona juntas, tapas y racores en busca de aire o goteos.
  7. Observa fugas y estado visual general de bomba, filtro, clorador, robot y cableado.

Esta revisión sencilla resuelve muchas dudas porque separa lo básico de lo realmente técnico. Si tras estas comprobaciones el sistema vuelve a trabajar bien, probablemente el origen estaba en mantenimiento, limpieza o ajuste. Si no mejora, ya tendrás información útil para acertar mejor con el siguiente paso.

Información útil antes de buscar un recambio

Además de revisar, merece la pena anotar los síntomas concretos. Apunta cuándo aparece el fallo, si es continuo o intermitente, qué ruido hace, si hay pérdida de caudal, si aparece un código de error o si el problema ocurre solo al arrancar. Estos detalles ayudan mucho a afinar el diagnóstico y evitar compras a prueba y error.

Antes de pedir piezas para bomba, filtro, robot o clorador, verifica siempre el modelo exacto y las compatibilidades. Una junta, tapa, cesta, transformador, oruga o cepillo incorrecto puede parecer igual y no servir. Tener a mano la referencia del equipo y una foto de la placa o del componente suele simplificar mucho la búsqueda.

No olvides las medidas básicas de seguridad. Desconecta la corriente antes de manipular equipos, no fuerces desmontajes si no tienes claro el procedimiento y evita abrir componentes eléctricos delicados sin experiencia. El objetivo del mantenimiento correctivo en casa es revisar con criterio y llegar hasta donde tiene sentido, no empeorar una avería por intentar resolverlo todo sin apoyo.

Errores frecuentes al intentar reparar averías en la piscina

Qué conviene no hacer para no agravar el problema

Cuando un equipo falla, es normal querer resolverlo rápido. Aun así, hay varios errores habituales que terminan complicando la avería. Uno de los más comunes es cambiar piezas sin confirmar antes el origen del fallo. Otro es seguir forzando una bomba con aire en el circuito, trabajar con el filtro claramente saturado o ignorar un goteo porque “todavía funciona”.

También es frecuente apretar en exceso racores o tapas pensando que así dejarán de perder, cuando en realidad se puede deformar la junta o dañar la rosca. En robots limpiafondos, otro error típico es seguir usando el equipo con filtros colapsados, cable forzado o orugas muy gastadas. Y en cloradores salinos, muchas incidencias se alargan por no limpiar la célula a tiempo o por interpretar cualquier alarma como un fallo electrónico grave.

La forma más práctica de evitar estos errores es revisar primero lo básico, anotar síntomas, comprobar compatibilidades y no improvisar con piezas no equivalentes. En muchas situaciones, una consulta a tiempo evita desmontajes innecesarios y ayuda a llegar antes a la solución correcta.

Cómo prevenir futuras averías en la piscina y alargar la vida del equipo

Rutina básica semanal y mensual

La mejor forma de reducir averías en la piscina es mantener una rutina sencilla y constante. Cada semana conviene limpiar cestas de skimmer y prefiltro, observar el caudal de las boquillas, comprobar el nivel de agua y prestar atención a ruidos o vibraciones poco habituales. Son tareas rápidas, pero muy eficaces para detectar cambios antes de que se conviertan en un problema mayor.

De forma mensual o según la intensidad de uso, merece la pena revisar juntas, racores, limpieza del filtro, presión habitual de trabajo y rendimiento de accesorios como el robot o el clorador salino. Un lavado del filtro a tiempo, una junta sustituida antes de endurecerse o una célula limpia pueden evitar muchas incidencias posteriores.

También influye bastante el equilibrio del agua. Mantenerla en parámetros correctos protege bomba, clorador, focos, juntas y componentes plásticos o metálicos. Cuando el agua está desequilibrada, aumentan las incrustaciones, la corrosión y el desgaste prematuro, y eso acaba traduciéndose en más fallos y más gasto.

Qué revisar al inicio y final de temporada

Antes del verano, conviene hacer una puesta a punto completa: revisar bomba, filtro, válvulas, juntas, manómetro, iluminación, clorador y robot limpiafondos. Es el mejor momento para detectar piezas fatigadas, pequeños goteos o pérdidas de rendimiento antes de la época de mayor uso.

Al final de la temporada, la revisión sigue siendo igual de importante. No se trata solo de cerrar la piscina, sino de identificar desgaste acumulado: tapas endurecidas, racores con holgura, cepillos gastados, fuentes de alimentación con fallos intermitentes o focos con humedad. Resolverlo entonces suele ser mucho más cómodo que descubrirlo cuando quieres volver a usar la piscina.

Prevenir no significa dedicarle grandes tareas cada semana. En la práctica, consiste en pequeñas comprobaciones que evitan costes, paradas y dudas. Si revisas tu instalación con calma y detectas a tiempo las averías en la piscina, te resultará más fácil decidir si basta con un recambio o si necesitas una reparación piscina más completa. Y si quieres asegurarte de elegir la pieza compatible o confirmar el origen del fallo antes de comprar, apoyarte en asesoramiento experto es la forma más práctica de ahorrar tiempo y acertar con la solución.

averías en la piscinabomba piscinareparación piscinapor qué la bomba de la piscina hace ruidoaverías comunes en piscinasAverías y mantenimiento correctivo

Frequently asked questions

¿Cómo saber si la avería está en la bomba de la piscina o en el filtro?

Lo más útil es cruzar presión del filtro, caudal y comportamiento de la bomba. Si la bomba pierde cebado, aparecen burbujas, hace ruido o apenas aspira, el origen suele estar en aspiración, entrada de aire o en la propia bomba. Si la bomba parece estable pero la presión del filtro está alta y el caudal baja, normalmente apunta a suciedad, saturación del medio filtrante o fallo en la válvula selectora. Revisar cestas, prefiltro, válvulas y manómetro antes de desmontar nada ayuda a diferenciar ambos casos.

¿Por qué la bomba de la piscina hace ruido aunque siga funcionando?

Las causas más habituales son entrada de aire por tapa o juntas, rodamientos desgastados, impulsor obstruido, cavitación por falta de agua o vibraciones en la base. Aunque la bomba siga funcionando, no conviene ignorarlo, porque ese ruido suele venir acompañado de menor caudal, sobreesfuerzo y más desgaste. Lo recomendable es revisar nivel de agua, cestas, prefiltro, tapas, racores y presencia de burbujas antes de seguir usándola con normalidad.

¿Cuándo una reparación de piscina se resuelve con un recambio y cuándo conviene cambiar el equipo completo?

Suele bastar un recambio cuando el fallo está localizado en una junta, tapa, cesta, racor, cepillo, filtro, oruga o pieza de desgaste concreta y el resto del equipo funciona bien. En cambio, conviene valorar el cambio completo cuando hay daños repetidos en el motor, pérdidas de rendimiento persistentes, fallos eléctricos, fugas estructurales o una reparación poco rentable frente al estado general del equipo. Tener claro el modelo exacto y el síntoma real ayuda mucho a tomar la decisión correcta.

Comments

Log in to comment and like.

Login